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lunes, 26 de noviembre de 2012

Niños sin DNI, ciudadanos de segunda y la cara visible de la pobreza

Unos 168.000 niños de entre 0 y 17 años de la Argentina urbana no tienen DNI, carencia que convierte a este grupo en ¨ciudadanos de segunda¨ con dificultad para educarse, trabajar o atenderse por un médico, advirtió en un informe la Universidad Católica Argentina (UCA). El estudio aseguró que ¨los indocumentados en la Argentina forman parte de una población que se encuentra excluida del resto de la sociedad y que vive en un contexto diario de discriminación¨. ¨El hecho de carecer de todo tipo de identidad legal significa que esas personas no existen para el Estado, situación que agrava y perpetúa las condiciones de pobreza y precariedad¨, aseveró. Estos resultados forman parte del informe ¨Los indocumentados en la Argentina. La cara invisible de la pobreza¨, que elaboró el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA junto con el Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (IADEPP). 
Unos 168.000 niños de entre 0 y 17 años de la Argentina urbana no tienen DNI, carencia que convierte a este grupo en "ciudadanos de segunda" con dificultad para educarse, trabajar o atenderse por un médico, advirtió en un informe la Universidad Católica Argentina (UCA). 
El estudio aseguró que "los indocumentados en la Argentina forman parte de una población que se encuentra excluida del resto de la sociedad y que vive en un contexto diario de discriminación". 

"El hecho de carecer de todo tipo de identidad legal significa que esas personas no existen para el Estado, situación que agrava y perpetúa las condiciones de pobreza y precariedad", aseveró. 

Estos resultados forman parte del informe "Los indocumentados en la Argentina. La cara invisible de la pobreza", que elaboró el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA junto con el Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (IADEPP). 

El relevamiento sostuvo que en la Argentina urbana el 1,4%, unos 168.000 niños y niñas, de entre 0 y 17 años carece de DNI. 

También estableció que "la situación más crítica" se da en el grupo de los niños de 0 a 4 años, donde 2,3% no cuenta con este documento de identidad. 

Según el estudio, los niños de los estratos sociales más bajos son quienes tienen mayores probabilidades de no tener el DNI. 

"Un niño del estrato más bajo tiene 2,5 veces más posibilidades de no tener DNI que un par en el estrato medio alto", precisó. 

Al tomar como parámetro el lugar de residencia, el informe reveló que quienes viven en villas o asentamientos urbanos tienen mayores probabilidades de carecer de DNI en relación a sus pares de áreas de urbanización formal, 2,2% frente al 1%. 

En tanto, los niños que viven en hogares monoparentales y cuyas madres no han terminado la escuela secundaria registran más posibilidades de no tener documento. 

El estudio demostró que sin DNI se vulneran otros derechos básicos, y no sólo el derecho a la identidad, como el acceso a la escuela, a la educación superior, a la salud, a conseguir un empleo regular y a la asistencia social. 

"Muchos programas de asistencia social por parte del Estado requieren constancia de DNI, por lo que aquellos sin la debida documentación quedan excluidos de subsidios, programas de transferencias monetarias como la Asignación Universal por Hijo, planes alimentarios o prestaciones sociales", recordó. 

El informe incluyó también testimonios de personas que son "invisibles para el Estado y la sociedad" por no tener el DNI correspondiente. 


(Aica)

jueves, 19 de noviembre de 2009

20 de Noviembre: Día Internacional de los Derechos del Niño



El 20 de noviembre es el Día Internacional de los Derechos del Niño. La fecha recuerda que hace veinte años la Asamblea de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por 191 países, convirtiéndose en el primer tratado de derechos humanos con una aprobación casi universal. En la Argentina, en 1994 esta Convención fue incorporada a la Constitución Nacional.


Casi es innecesario señalar la importancia de los niños. No sólo por su dignidad como personas, que debe llevar a reconocer sus derechos, sino por el valor que tienen para la sociedad, de la que constituyen el futuro.


Los niños merecen una atención especial, sobre todo cuando son pequeños, están enfermos o son minusválidos, es decir, cuando más necesitan de todo, especialmente de amor y de cuidados.


La atención a los niños, por parte de sus padres, pero también por otros familiares -por ejemplo los abuelos- incluye lo material (alimentación, vivienda, vestido, higiene, cuidados sanitarios) y lo espiritual (amor, educación, orientación, consejo, formación religiosa).


Cuando por fallas en la familia, o ante su ausencia, hay niños abandonados, desprotegidos o maltratados, la sociedad tiene el deber de auxiliarlos, a través del Estado o de otras instituciones (hogares para niños, familias sustitutas) o mecanismos legales (por ejemplo, la adopción).


Esta intervención de la sociedad es particularmente necesaria en América Latina y el Caribe donde los niños, adolescentes y jóvenes son más de la mitad de la población del continente (55%). Niños sin familia, sin amor, sin acceso a la educación, es decir, niños en extrema miseria física y moral, muchas veces consecuencia de la desintegración familiar (Santo Domingo, Conclusiones, Nº 221).


Decía el Papa Benedicto XVI el año pasado: Pienso, sobre todo, en los niños huérfanos o abandonados a causa de la miseria y la disgregación familiar, pienso en los niños víctimas inocentes del sida, de la guerra o de los numerosos conflictos armados existentes en diversas partes del mundo; pienso en la infancia que muere a causa de la miseria, de la sequía y del hambre. La Iglesia no olvida a estos hijos suyos más pequeños y si, por una parte, alaba las iniciativas de las naciones más ricas para mejorar las condiciones de su desarrollo, por otra, siente con fuerza el deber de invitar a prestar mayor atención a estos hermanos nuestros, para que gracias a nuestra solidaridad común puedan mirar la vida con confianza y esperanza.